Todo proceso vivo tiene su propio ritmo.
Hoy empieza julio.
Y me he dado cuenta de que necesito detenerme un momento antes de seguir escribiendo, haciendo, creando, acompañando.
Mi intuición me dice que no quiero hacer balance. Ni comprobar si he cumplido los objetivos que me propuse al empezar el año.
Lo que siento que necesito es parar la marcha para mirar con otros ojos
Mirar de frente estos primeros seis meses y preguntarme qué es lo que realmente se ha movido.
Porque el movimiento no siempre es visible.
Mientras el mundo ha seguido viviendo momentos de incertidumbre, cambios, pérdidas y esperanza, cada uno de nosotros ha transitado sus propios procesos. Algunos han sido evidentes. Otros tan silenciosos que solo ahora empezamos a comprender cuánto nos han transformado.
Al mirar atrás, descubro que muchas cosas son distintas, incluso aquellas que desde fuera parecen exactamente iguales.
Hace cuatro meses terminé de escribir mi próximo libro, el que llevo un año trabajando para que vea la luz. Y, sin embargo, siento que todavía sigo descubriendo cosas de él. O quizá de mí.
Este tiempo me está enseñando que escribir la última página no siempre significa haber terminado un proceso. Hay una parte que continúa en las revisiones, en las conversaciones, en las decisiones que dependen de mí y en aquellas que ya no.
Aquí hay un gran aprendizaje.
Aprendo a distinguir qué puedo sostener y qué necesito confiar.
Aprendo que la paciencia no consiste en esperar, sino en permanecer presente mientras las cosas encuentran su lugar.
Y esa, probablemente, sea una de las enseñanzas más valiosas que me deja este primer semestre.
Un libro - Un proyecto - Una empresa - Un equipo - Una relación - Una persona.
Quizá la dificultad aparece cuando intentamos exigirles un ritmo que no les pertenece.
Vivimos rodeados de mensajes que nos empujan a acelerar, a producir más, a pasar rápidamente al siguiente objetivo.
Yo, en cambio, cada vez siento más la necesidad de volver a lo esencial.
Escuchar…Respirar…
Preguntarme desde dónde quiero seguir creando, acompañando y viviendo lo que viene.
Tengo menos certezas que hace unos años. Y muchas más preguntas.
Hoy confío más en los procesos.
En el movimiento que ocurre aunque todavía no podamos verlo.
Antes de comenzar la segunda mitad del año, quiero agradecer el camino recorrido.
Reconocer lo que ha florecido, lo que sigue gestándose y aquello que, sencillamente, todavía necesita tiempo.
Quiero empezar este nuevo semestre sin correr delante de la vida.
Escuchando su ritmo y el mío.
Si tú también sientes que este momento del año invita a hacer una pausa activa y meditativa, quizá haya una pregunta que merezca acompañarte durante estos días.
¿Qué se ha movido en ti durante estos primeros seis meses del año?
Porque, a veces, el movimiento más importante es el que transforma la manera en la que habitamos lo que vivimos sin cambiar lo que hacemos.
Quizá eso sea suficiente por hoy.
Bienvenido, julio.
Seguiré aprendiendo a escuchar el ritmo de lo que está vivo.

Fundadora de Movimiento Esencial. Coach PCC-ICF Especialidad en el ámbito Corporal – Emocional. Facilito y acompañante procesos transformacionales individuales y de equipos. Exploradora del movimiento, del proceso relacional, de la participación-acción, lo que me inspira a re-crear la vida y conectar con la pasión, ilusión, motivación que habita dentro de cada persona y de cada organización. Socia directora de ReCrea SCA y de la Escuela Internacional de Aprendizaje en movimiento ME.
Si te interesa el aprendizaje a través del movimiento te esperamos en nuestro grupo de Facebook. ¡Súmate a nosotros!
https://www.facebook.com/groups/aprendizajeenmovimiento/
O accede a nuestras redes:
50% Complete
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua.