Todo proceso vivo tiene su propio ritmo.
Hoy empieza julio.
Y me he dado cuenta de que necesito detenerme un momento antes de seguir escribiendo, haciendo, creando, acompañando.
Mi intuición me dice que no quiero hacer balance. Ni comprobar si he cumplido los objetivos que me propuse al empezar el año.
Lo que siento que necesito es parar la marcha para mirar con otros ojos
Mirar de frente estos primeros seis meses y preguntarme qué es lo que realmente se ha movido.
Porque el movimiento no siempre es visible.
Mientras el mundo ha seguido viviendo momentos de incertidumbre, cambios, pérdidas y esperanza, cada uno de nosotros ha transitado sus propios procesos. Algunos han sido evidentes. Otros tan silenciosos que solo ahora empezamos a comprender cuánto nos han transformado.
Al mirar atrás, descubro que muchas cosas son distintas, incluso aquellas que desde fuera parecen exactamente iguales.
Hace cuatro meses terminé de escribir mi próximo libro, el que llevo un año trabaja...
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