Un año se atraviesa mejor cuando los movimientos que hacemos tienen un lugar real en nuestra experiencia corporal y vital.
A lo largo de un año se despliegan vivencias diversas.
Algunas se transitan con ligereza, otras nos colocan en territorios incómodos o desconocidos, y otras traen grandes desafíos.
Cuando sumamos conciencia al movimiento, este se convierte en una aliada para atravesar lo que llega, tal como llega.
Nos acompaña a sostener lo que vivimos sin desconectarnos de lo que está pasando.
El pasado año, observándome y acompañando a otras personas, he ido reconociendo qué tipo de movimientos sostienen mejor lo que estamos viviendo. Movimientos que ayudan a no perdernos en la prisa, a escuchar con más claridad y a responder con mayor coherencia a lo que la vida va trayendo.
También voy sintiendo con fuerza una danza que se mueve por dentro. Un baile que nos lleva del movimiento in...
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