Tiempo para tejer lo aprendido
¿Cómo integro en mi cuerpo todo lo aprendido este año?
Últimamente estoy viviendo una experiencia que me hace reflexionar sobre cómo integramos lo que aprendemos.
Desde hace un tiempo incorporo sesiones de Aguahara en los procesos de coaching en movimiento que acompaño. Ha sido un camino de formación, exploración y mucha práctica personal, hasta sentir que esta experiencia podía encontrar su lugar dentro de Movimiento Esencial. Ahora que comienzo a integrarla, descubro conexiones que me fascinan.
Hace unos días acompañaba en el agua a una persona que atravesaba un momento de bloqueo. Le costaba mucho soltar y confiar.
Ahí estaba, sintiendo su respiración, percibiendo las pequeñas variaciones de su cuerpo y siguiendo su ritmo. Le ofrecía un espacio donde pudiera explorar sus propias posibilidades y entregarse a la experiencia.
En medio de ese encuentro me di cuenta de cuántos aprendizajes estaban presentes en mi manera de escuchar, en la atención a cada movimiento y en la confianza con la que sostenía el proceso.
Algunos venían de mi formación en movimiento. Otros venían de años acompañando procesos de coaching, de experiencias corporales compartidas, de la práctica en el agua y de tantas personas que me han enseñado a escuchar con más profundidad.
Habían nacido en lugares y momentos muy distintos de mi vida, y allí estaban todos juntos, formando parte de mí. Me emocionó reconocer cómo se habían ido tejiendo dentro.
Quizá eso es lo que más me interesa del Movimiento Integrador: descubrir cómo lo vivido va encontrando su lugar en el cuerpo y termina expresándose en nuestra manera de estar, de relacionarnos y de actuar.
Noviembre nos invita a explorar ese tejido. Nos propone recoger las experiencias de este año, reconocer los hilos que las conectan y descubrir cómo darles continuidad.
Integrar requiere tiempo para reconocer las conexiones entre lo vivido.
A medida que nos acercamos al final del año, comenzamos a mirar el recorrido. Aparecen experiencias, proyectos, encuentros, decisiones y cambios que han ido dejando su huella. Algunas nos han entusiasmado y otras nos han desafiado.
Hay una pregunta que me acompaña siempre que hablamos de aprendizaje:
¿Qué hacemos con todo lo que vamos descubriendo?
Podemos vivir una experiencia intensa, comprender algo importante o reconocer un hábito que queremos transformar… y después volver a nuestras rutinas.
La experiencia queda en la memoria. Aun así, todavía necesita encontrar su lugar en nuestra manera de actuar, de relacionarnos y de habitar el cuerpo.
Ese es el sentido de la práctica de este mes: darnos tiempo y movimiento para que lo vivido pase de la memoria al cuerpo.
Un aprendizaje encuentra profundidad cuando comienza a expresarse en nuestra manera de vivir.

La carta de este mes nos propone tres cualidades de movimiento:
La propuesta de danza que acompaña la carta es: Recoger, enlazar y dar sentido corporal a lo vivido.
Imagina que cada experiencia de este año es un hilo. Algunos son suaves y ligeros; otros tienen nudos. Algunos conservan colores intensos, y de otros apenas recordamos cuándo empezaron a formar parte de nuestra historia.
La invitación es reunirlos y observar qué tejido aparece: un tejido propio, hecho de todo lo que hemos vivido, sentido y aprendido.
Noviembre nos acerca a un tiempo de recogimiento.
Los árboles sueltan sus hojas y el paisaje muestra otras formas, colores y ritmos. Después de tantos meses de actividad, el cuerpo también puede pedirnos reunir la energía y prestar atención a lo que hemos ido acumulando en el camino.
Me gusta pensar en noviembre como el tiempo de recoger la cosecha de nuestros aprendizajes. Esa cosecha incluye experiencias agradables, descubrimientos inesperados y también situaciones difíciles que nos llevaron a desarrollar nuevas capacidades.
Quizá este año hayas aprendido a sostener una decisión, a pedir apoyo, a confiar en tus recursos o a relacionarte de otra manera contigo y con los demás. Cada uno de esos aprendizajes merece encontrar su lugar.
Preguntémonos: ¿Qué aprendizajes quiero llevar conmigo hacia el próximo ciclo?
En el cuerpo, el Movimiento Integrador se reconoce por su manera de unir. Aparece en círculos, espirales, gestos que abrazan, trayectorias que conectan diferentes partes y desplazamientos que regresan al centro. Es un movimiento que recoge lo disperso, lo acerca y permite que empiece a relacionarse.
Hay algo especialmente revelador en los movimientos circulares. Cuando nos movemos en círculo, cada parte del recorrido se relaciona con la siguiente. Volvemos a un lugar conocido… y lo descubrimos desde una experiencia diferente.
Lo mismo sucede con los aprendizajes. Regresamos a situaciones que ya conocemos, pero nuestra manera de habitarlas ha cambiado:
Ahí podemos observar cómo un aprendizaje se integra. Se nota en los pequeños cambios cotidianos, en nuestra manera de responder y en cómo escuchamos el cuerpo y regulamos la energía. También se nota en los gestos que repetimos hasta convertirlos en una nueva forma de estar.
La danza de noviembre se sostiene en tres acciones: Recoger. Enlazar. Integrar.
Más que crear formas, se trata de descubrir la continuidad. Observa cómo se relacionan las partes de tu cuerpo:
Cuando el cuerpo se mueve como un todo, algo de esa misma integración empieza a suceder por dentro.
Quizá descubras que, al reunir diferentes movimientos, aparece una expresión nueva: una danza que contiene parte de todo lo vivido.
Te propongo una práctica para recoger algunas experiencias significativas de este año y explorar cómo integrarlas a través del cuerpo.
Busca un espacio donde puedas moverte con comodidad. Elige una música instrumental con continuidad, un ritmo envolvente y cierta cualidad circular.
Comienza de pie, con los pies apoyados en el suelo… Respira… Observa cómo llegas a este momento.
Permite que aparezca la pregunta:
¿Cómo integro en mi cuerpo todo lo aprendido este año?
Primera exploración · Recoger lo vivido
Trae al cuerpo una respiración circular y pon atención en las manos que exploran el circulo y va creciendo hacia los brazos.
Explora cómo esos círculos se acercan al centro de tu cuerpo y vuelven a abrirse.
Poco a poco, permite que participen los hombros, la columna y la pelvis.
Imagina ahora que a tu alrededor están presentes diferentes experiencias de este año. Algunas están cerca, otras más alejadas. Quizá haya alguna que todavía necesita ser reconocida.
Recuerda una especialmente significativa.
Quizá una decisión…Un encuentro…Un cambio…Un descubrimiento… Elige una… y encuentra un movimiento que la recoja simbólicamente. Repítelo hasta sentir que ese movimiento es parte de esa experiencia…
Observa qué sucede.
¿Qué aprendizaje reconozco en esta experiencia?
Dale un lugar en tu cuerpo.
Ahora puedes explorar otras experiencias que vayan apareciendo y al finalizar anota lo que ha aparecido.
Segunda exploración · Enlazar mis aprendizajes
Imagina que cada uno de esos aprendizajes tiene su propio movimiento.
Quizá uno se expresa con una apertura de brazos, otro con un giro o con un gesto hacia el centro…
Comienza a enlazarlos permitiendo que un movimiento conduzca al siguiente.
Observa cómo las transiciones empiezan a encontrar continuidad.
Repite la secuencia varias veces.
Cambia el ritmo.
Amplía algunos movimientos y haz otros más pequeños.
Descubre cómo se transforma la experiencia cuando todos esos movimientos forman parte de una misma danza.
¿Qué conexión descubro entre mis aprendizajes?
¿Qué aparece cuando los reúno?
Tercera exploración · Dar sentido corporal
Permite que la danza vaya encontrando una forma propia.
Quizá algunos movimientos comiencen a repetirse.
Quizá aparezca alguno que represente lo que quieres conservar de este año.
Escúchalo.
Explóralo.
Dale espacio.
Acompáñalo con una palabra que nazca de tu experiencia:
Confianza. Claridad. Disponibilidad. Equilibrio. Presencia…
Deja que esa palabra encuentre un movimiento.
Repítelo varias veces, sintiendo cómo participa todo tu cuerpo.
¿Cómo quiero seguir habitando este aprendizaje en mi vida?
Poco a poco, ve minimizando el movimiento hasta encontrar una posición cómoda.
Siente tus pies.
Tu respiración.
Tu centro.
Observa qué ha cambiado desde que comenzaste. Quizá haya aparecido una sensación de continuidad, una imagen, un recuerdo, una palabra… o una nueva comprensión de lo vivido.
Lleva las manos al centro de tu cuerpo y permite que mientras sientes la respiración de integración aparezca ese movimiento que recoge lo esencial de la experiencia. Quédate unos instantes con él.
¿Qué aprendizaje siento que ya forma parte de mí?
¿Cuál quiero seguir cultivando?
Reconoce lo que has descubierto y permite que encuentre su lugar en tu cuerpo.
📓 Integrando la experiencia · Llevarlo a la vida
Mi tejido de aprendizajes
Te propongo continuar la exploración con una pequeña práctica de escritura.
Busca una hoja y dibuja un círculo. En el centro escribe: Lo que hoy reconozco en mí.
Alrededor, anota experiencias significativas de este año. Puedes usar palabras, colores, símbolos o pequeños dibujos. Cada experiencia puede ocupar un lugar diferente.
Después, observa qué aprendizaje reconoces en cada una y traza líneas entre los que se relacionan. Quizá descubras que experiencias muy distintas te han llevado a desarrollar una misma capacidad. También puede que un aprendizaje iniciado hace meses haya ido apareciendo en distintas situaciones.
Observa tu mapa:
¿Qué conexiones aparecen?
¿De qué manera puedo llevarlas a mi vida cotidiana?
Para terminar, elige un aprendizaje que quieras encarnar durante noviembre y una acción sencilla para practicarlo:
Elige algo concreto, algo que puedas practicar.
Integrar también es dar continuidad a lo aprendido.
Noviembre nos invita a recoger los movimientos que hemos explorado durante el año y descubrir cómo comienzan a formar parte de nuestra manera de vivir.
Cada experiencia aporta un hilo.
Cada aprendizaje encuentra su lugar.
Juntos van dando forma a un tejido que sigue transformándose.
Lo aprendido cobra vida cuando lo encarnamos.
El Movimiento Integrador nos deja una pregunta para seguir explorando:
¿Cómo integro en mi cuerpo todo lo aprendido este año?
Suma conciencia al movimiento.
Este artículo pertenece a la serie. #Calendario de Movimientos Esenciales.
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Fundadora de Movimiento Esencial. Coach PCC-ICF Especialidad en el ámbito Corporal – Emocional. Facilito y acompañante procesos transformacionales individuales y de equipos. Exploradora del movimiento, del proceso relacional, de la participación-acción, lo que me inspira a re-crear la vida y conectar con la pasión, ilusión, motivación que habita dentro de cada persona y de cada organización. Socia directora de ReCrea SCA y de la Escuela Internacional de Aprendizaje en movimiento ME.
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